lunes, 17 de diciembre de 2012

"El Hobbit: Un viaje inesperado", de Peter Jackson. Emprender una aventura (SIN SPOILERS)

Año: 2012 
Nacionalidad: Nueva Zelanda, EE.UU. 
Director: Peter Jackson 
Sinopsis: Bilbo Bolsón es un hobbit que tiene una apacible vida en su pequeño hogar. Un día, un extravagante mago llamado Gandalf lo elegirá para que se una a él y otros trece enanos en un viaje hasta la Montaña Solitaria, antiguo reino de los enanos, para recuperarla de las garras de Smaug, un terrorífico dragón.



Me gustaría comenzar haciéndoos una sincera revelación: no pensé, antes de ver la última película de Peter Jackson, que hoy fuera a escribir una crítica sobre ella en mi blog, y menos que ésta fuera tan favorable como lo va a ser. Nunca he rechazado la trilogía de "El Señor de los Anillos"; de hecho siempre he opinado que poseía innumerables valores cinematográficos que eran dignos de ser mencionados, e incluso alabados. Sin embargo, he de decir que tampoco la defendí con tanta pasión como sí me ha ocurrido con otras películas. De las tres partes siempre he mencionado con especial gusto la primera: "La Comunidad del Anillo", e inevitablemente la tercera, mi favorita: "El Retorno del Rey". Lamento decir que la segunda entrega, "Las Dos Torres", sencillamente me aburrió, las escenas de los árboles hablando eran tediosas en extremo. Quizás por eso, en conjunto, no se me quedó un sabor lo suficientemente dulce como para esperar esta nueva entrega de los relatos de Tolkien con auténticas ganas de gastar mi dinero en una entrada de cine, con su correspondiente subida del IVA incluida. A esto se añade que no he leído ninguno de los libros en los que se basan estas películas, es decir: soy un espectador totalmente ignorante de la profundidad absoluta del universo de la tierra media. Pese a todo, ayer en el cine he descubierto una gran película: "El Hobbit: Un viaje inesperado".


En esta precuela el director neozelandés Peter Jackson consigue mantener su listón como gran narrador audiovisual. No sólo nos vuelve a legar impactantes secuencias de acción, sino también algunos hermosos momentos con profundas revelaciones por parte de los personajes, especialmente reseñables en los más entrañables: Bilbo y Gandalf. Se destaca, por tanto, un guión muy bien escrito, donde se deja notar la presencia del imaginativo realizador y guionista mexicano Guillermo del Toro, quien estuvo a punto de dirigir la cinta. También por comentarios de personas que, a diferencia de un servidor, sí han leído "El Hobbit": la película supone una más que decente adaptación de una parte del libro al lenguaje del cine. Con respecto a las anteriores películas, en ésta he podido percibir muchos momentos cómicos muy bien logrados, que llenan de principio a fin el metraje y que, si bien han podido ser creados con el fin de entretener, no emiten la sensación de estar puestos a la fuerza, o en palabras más llanas: de haber sido metidos con calzador. A ello se añaden numerosas referencias a los otros filmes de la saga, jugando con la capacidad del público para seguir recordando frases que ya han quedado en la memoria colectiva: "¡corred insensatos!". Todo lo anterior se refuta en cuanto acaba la película, pues sus tres horas de metraje no se dejan notar, y el ritmo narrativo mantiene completamente al espectador en constante atención.


Aunque no he tenido la oportunidad de verla en tres dimensiones, lo cual seguramente resta un poco de la magia que la historia nos quiere transmitir, los aspectos técnicos resultan casi perfectos. En esta entrega no sólo repiten la mayor parte de técnicos de las anteriores películas, lo cual asegura un nivel como mínimo tan bueno al apreciado en aquellas, sino que parecen haberse pulido más los detalles. Los más grandes: tremendos efectos visuales que alcanzan momentos de realismo extremo, y los más pequeños: cada pelo, cada marca en la cara en el maquillaje de los actores resulta más que lograda. A destacar, como en las anteriores, la elaborada labor de fotografía de Andrew Lesnie, capaz de legarnos desde grandes planos generales de maravillosos entornos de la tierra media a planos más intimistas en interiores, mostrados con una gran maestría con fantásticos juegos de claroscuros. Siento decir que la música, compuesta, al igual que el resto de filmes de la saga, por el brillante Howard Shore, repite bastante las melodías ya escuchadas en otras ocasiones, y tiene pocos momentos, si bien estos son muy buenos, en los que aparecen nuevos temas dedicados en exclusiva a esta entrega.


"El Hobbit: Un viaje inesperado" ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, no sólo en el plano más evidente: el técnico, también lo ha hecho en planos más profundos: en el de los sentimientos y los pensamientos de los propios espectadores, inmersos en una crisis económica global que a muchos obliga a emigrar. La película, en definitiva, es la búsqueda de aquello que añoramos, que alguna vez fue nuestro y de alguna forma nos arrebataron. En este caso la palabra es el hogar, aquel sitio donde nos refugiamos, donde soñamos con alcanzar algún día nuestros deseos, donde nos sentimos arropados y acogidos por aquellos a los que queremos, y donde encontramos referentes que nos guían y nos hacen crecer en el día a día. Pero al mismo tiempo es la historia de alguien que, al igual que el joven Bilbo, tiene que alejarse de su hogar, dejarlo atrás aunque sea temporalmente, con el fin de conseguir algo mejor para los demás y también para sí mismo. Para, en palabras del propio protagonista, emprender una aventura.