domingo, 23 de enero de 2011

Próximamente...

Foto promocional de "Eres demasiado bueno para mí", de Enrique Lojo. Dentro de poco tendréis la oportunidad de verlo y de echaros unas risas con mi primer papel protagonista. Ya la foto tiene su aquel...

lunes, 17 de enero de 2011

sábado, 8 de enero de 2011

El Sonido de la Música

Siempre me han encantado los musicales. Recuerdo que, desde muy pequeño, mis padres me aficionaron a ver clásicos como "Cantando bajo la Lluvia", de Stanley Donen y Gene Kelly, o "West Side Story", de Robert Wise y Jerome Robbins.


Por otro lado también me aficionaron a ver películas Disney, como a la mayoría de niños. Lo curioso es comprobar que la práctica totalidad de estas películas contienen un número elevado de momentos musicales, lo cual las introduce plenamente en el género musical. De todas ellas es difícil escoger una que resulte representativa, pero ya que me apuráis me quedo indiscutiblemente con la genialidad de "Mary Poppins", de Robert Stevenson (acabo de recordar en este instante lo frustrante que resulta darse cuenta de que directores que han hecho obras maestras como ésta no sean conocidos por el gran público...). En ella también resulta difícil escoger unas pocas secuencias, ya que todos y cada uno de los números musicales que contiene son, sencillamente, formidables. Pero os veo con ganas de ver como me mojo, así que adelante:

¿Recordáis?


¿Y esta otra? Más os vale que la respuesta sea un sí rotundo...



Aunque de todas me quedo con el número final, en el que vemos a unos personajes totalmente transformados como consecuencia de la aparición de esta entrañable mujer en sus vidas. Ver al serio caballero inglés convertido en alguien que despide e inspira vitalidad a los que le rodean, y al espectador, no tiene precio. Aquí es donde se concentra todo el significado de esta maravillosa película.



"Mary Poppins" es una de tantas que erróneamente se identifican como "películas infantiles". En cierto sentido tengo que deciros una cosa: si tenéis algún peque cerca brindarle la oportunidad de deleitarse con este film. Pero reconoceréis que hay cosas que se escapan a la comprensión de los más pequeños, y que muchas veces, como ocurre aquí, no se reducen a comentarios con sexualidad implícita o alguna que otra referencia cultural en la que la edad cuenta, sino a numerosos elementos de la propia trama de la película que trascienden a la misma. Los niños y niñas lo captan, pero no lo interpretan en su totalidad, no al menos hasta que son adultos y de repente un día se dicen a sí mismos: "...anda, y yo que creo que en Mary Poppins se hacía alusión a la crisis y todo...". Más bien diría que ésta es de esas películas, que por desgracia hoy escasean un poco, donde no solo te cuentan una historia y te hablan de unos personajes, sino que llegan contarte tu propia historia, donde el personaje principal eres tú mismo. Te hablan de la madurez, de los fracasos y triunfos, y de como la esperanza, bien entendida y gestionada, es algo muy importante en nuestras vidas. Esas películas, por su brillantez, consiguen llegar a cualquier espectador, grande o pequeño, y viven dentro de él durante el resto de su vida.

Pero el musical no se acaba en "Mary Poppins". Aún se siguen haciendo excelentes musicales, aunque bien es verdad que no en la cantidad, y quizás calidad, de antaño. En "Moulin Rouge", de Baz Luhrmann (vaya, otra vez esa sensación...) todos somos capaces de identificarnos plenamente con un personaje atormentado por un amor perdido, pero que gracias a él tuvo una experiencia que resultó única en su vida y lo cambió para siempre. De ella me resultó brillante la adaptación que decidió hacer Lurhman de algunos clásicos de la música moderna. Aunque si tengo que escoger una escena me quedo con el momento en el que la troupe intenta convencer al duque de que financie su proyecto (cualquier día haré lo mismo con un productor, sino al tiempo...).


Pero la música en el cine no solo reluce en los musicales. La Banda Sonora muchas veces es una pieza fundamental de la narración fílmica, incluso hay casos donde consigue superar a la propia película. Pondré un ejemplo muy claro: "Carros de Fuego", de Hugh Hudson (y van tres...). Estoy seguro de que muchos no la habéis visto, sin embargo ¿os suena esta música compuesta por Vangelis?



Inspiradora ¿verdad? Aunque tener una buena BSO resulta gratificante yo siempre he creído que lo mejor es conseguir que la película y su música estén a la misma altura, y que ésta sea la mayor posible, claro está. Eso es algo que consiguen sólo unos pocos. De todos ellos quizás el mejor sea el dúo que conforman Steven Spielberg (a este si lo conocéis eh...) y John Williams. Tienen para todos los gustos:

El drama de la maravillosa "La Lista de Schindler" (como vemos la esperanza puede encontrarse incluso en el mismísimo holocausto)


La, aún hoy en día, increíble "E.T."


O la más reciente: "Minority Report". La que aquí os pongo es una de mis secuencias favoritas, con su música Williams consigue infundir en nosotros el miedo a las terribles spyders.


Aunque la música original siempre suele ser un plus de originalidad en una película, existen casos en los que con música previamente existente se pueden conseguir maravillas. Podría poner múltiples ejemplos, pero me basta con dejaros esta maravillosa secuencia de "Amadeus", de Milos Forman, donde un desmejorado Mozart escucha (o no) las quejas de su suegra, diciéndole que solo piensa en él y su música, surgiendo de ahí la idea para el aria más famosa de la reina de la noche, de la opera "La Flauta Mágica".


La música siempre ha sido un elemento fundamental tanto en mis trabajos como en mi propia vida. Cada recuerdo de mi memoria tiene su propia música, su propia banda sonora, incluso a veces acompañada de algún sonido ambiental. Quizás sea verdad aquello que me dijo un profesor hace unos años: "la música es algo inherente al ser humano. De alguna manera se encuentra presente en nosotros antes incluso de que la inventásemos."

domingo, 2 de enero de 2011

Un año que se va, otro que llega...

¿Quien no ha echado alguna vez la vista atrás en los cambios de año? En lo personal 2010 ha sido un año verdaderamente movido, los que me conocen lo saben bien. Aunque tengo que reconocer que en lo cinematográfico no ha sido menos.

Mi primer recuerdo de 2010 en este aspecto es sin duda la película "Avatar", de James Cameron, que fui a ver el 11 de Enero. Un filme que, a nivel visual, me impresionó de manera especial. Tengo totalmente grabada en la memoria la imagen de inicio, en la que el protagonista se despierta tras una larga criogenización, su cápsula se abre, y de repente aparece un hombre flotando, seguramente un médico, con el que intercambia unas pocas palabras. De alguna manera me resulta inquietante admitir que es la única película que he visto en 3D. La entrada fue un regalo que me hicieron que aún conservo con especial cariño. ¿Me gustó la película? es una respuesta a la que no puedo dar un sencillo sí o no... solamente diré que me marcó en muchos aspectos, fue toda una experiencia y, además, siempre he sentido una profunda admiración por su director.

Sin embargo este año que ya ha terminado no ha sido precisamente un año en el que haya acudido asiduamente al cine, es posible que esta situación se haya dado, entre otras cosas, por el panorama económico que se está viviendo, y el desorbitado precio que supone ir al cine hoy en día. De hecho, después de "Avatar" se pueden contar con los dedos de una mano el resto de películas por las que acudí a una sala de cine (todas, eso sí, muy notables): "Up in the Air", de Jason Reitman; "En Tierra Hostil", de Kathryn Bigelow (que por motivos personales no pude ver en su totalidad); "Animal Kingdom", de David Michôd; y "La Red Social", de David Fincher.



Por otro lado el 2010 ha sido, sin lugar a dudas, mi año más prolífico. Comenzó totalmente desierto a nivel creativo, ya que aunque el proyecto de "Ay, Pavloba" ya se encontraba en marcha, al comienzo del año estaba en un periodo de ibernación total. Luego, en Mayo y Junio, casi de casualidad, participé como invitado en un par de capítulos de la serie de internet "Lógico que salga mal", de Alejandro Lorenzo y Pepe Mansilla; y a partir de ahí todo se sucedió rápidamente. Luego vino la escritura del guión definitivo de "Ay, Pavloba", su grabación en Agosto y la posterior postproducción y promoción que todos conocéis de sobra. Mi colaboración en el cortometraje "Retrovisor", de Alberto Lavín, como auxiliar de producción. Mis actuaciones secundarias en "Hecho añicos" de Pedro Díaz y Pepe Mansilla y "Heil Flashback!" de Alberto Lavín, y mi primer papel protagonista en "Eres demasiado bueno para mí", de Enrique Lojo. El final de todo este recorrido ha sido el estreno de "Ay, Pavloba" en Torrelavega (Cantabria).


Aunque me gustaría hacer un especial énfasis a lo que ha marcado verdaderamente el final del año: el primer premio del "II Maratón de Cortometrajes Express Juvecant 2010" para "Heil Flashback!". Alberto Lavín ha obtenido por fin un merecido reconocimiento después de tanto tiempo, y lo ha logrado con este sencillo cortometraje que para mi tiene unas altas dosis de ese profundo amor por el lenguaje cinematográfico que profesa su director. Sin duda uno de los cortos más brillantes que he podido ver en mucho tiempo, y en el que ha sido todo un placer participar. ¡Enhorabuena compañero!

Momento inédito de "Heil Flashback!", de izquierda a derecha: Pedro G. Argumosa, Alberto Lavín, Sheila Abascal y yo (Foto: Sergio M. Villar)

Veo este final de 2010 como una especie de preludio de lo que nos depara el 2011, año en el que "Ay, Pavloba" comenzará su distribución por festivales nacionales, así como diversas proyecciones en diferentes sitios de España. Lavín seguirá distribuyendo su cortometraje, y preveo que la suerte le va a acompañar. Álvaro García terminara el rodaje de su ópera prima: La Sombra del Otro. Y además de todo eso... por mi parte, ya se está gestando el siguiente proyecto... ¡Un no parar!

Por el momento tengo ganas de ver "No Controles", de Borja Cobeaga. Tiene ingredientes que inevitablemente me atraen: un amor perdido que se intenta recuperar, retraso de vuelos a causa de un temporal, una canción pegadiza y todo ello en el marco del género de la comedia. Y, como no, que esté dirigida por Borja Cobeaga, claro.